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Consultip 298. Un buen consultor es consciente de los sesgos de su cliente

Como consultores, solemos creer que nuestro valor reside exclusivamente en la calidad técnica o en la profundidad del análisis. Sin embargo, a los golpes uno aprende que la realidad no es lo que uno entrega, sino lo que el cliente percibe. Nuestros clientes no son máquinas procesadoras de datos; son personas atravesadas por sesgos cognitivos que condicionan cómo entienden lo que decimos, cómo leen nuestros documentos y cómo valoran nuestro servicio. Un buen consultor debe ser un "arquitecto de la comunicación" . Aquí algunos ejemplos de sesgos que deberíamos tener presentes al diseñar nuestras interacciones con clientes: Efecto Marco (Framing): No es solo qué decís, sino cómo lo enmarcás. No es lo mismo presentar un cambio como una "reducción de costos" (que suena a recorte y genera miedo) que como una "recuperación de eficiencia" (que suena a estrategia). El lenguaje eleva la conversación. Aversión a la pérdida: El miedo a perder es más movilizador q...

Consultip 297. Ser el líder no significa hacer todo

Es una trampa común. Muchos líderes, especialmente aquellos que provienen de roles técnicos o de ejecución, sienten que su posición les exige ser los primeros en la línea de fuego ante cualquier dificultad. Sin embargo, el liderazgo en consultoría no se trata de heroísmo individual, sino de orquestación. Ser el líder significa, ante todo, ser el dueño de la estrategia y del plan. Su responsabilidad principal es decidir quién debe hacer qué y para cuándo. Significa tener la visión clara sobre el camino a seguir y asegurar que los recursos estén alineados para alcanzar los objetivos del proyecto. Debemos evitar caer en lo que yo llamo la "trampa del hacedor" y para detectar si nos está ocurriendo dejo algunos puntos clave: La falsa obligación de dar el paso al frente : A menudo, el líder siente la presión de dar un paso adelante ante los desafíos más grandes o importantes, creyendo que así "protege" o no expone a su equipo. El riesgo de la falta de idoneidad : Esa re...

Consultip 296. Pensemos antes de agendar ¿qué es mejor para el resultado de la reunión, presencial o virtual?

Desde la explosión de la virtualidad forzada (durante la pandemia) y su posterior consolidación en un modelo de trabajo híbrido (que combina lo presencial con lo virtual), tenemos una nueva variable a considerar al momento de agendar una reunión o un taller: la modalidad . Antes, la presencialidad era la opción por defecto. Hoy, es al revés, sobre todo temas internos. Es cómoda, elimina el tiempo de viaje y facilita agendar "rápidamente". Pero la comodidad no siempre es sinónimo de eficacia  para el resultado que buscamos. No agende por inercia. Antes de enviar esa invitación de calendario con un link de videollamada por inercia, deténgase un momento y hágase la pregunta clave: ¿Qué es lo que queremos lograr con esta reunión? La modalidad de la reunión es una herramienta de consultoría. Úsela a su favor para que el resultado de ese encuentro sea el mejor posible. Seguimos pensando...  Todos los consultips juntos están  aquí .  Si queres leer  el anterior, podes ...

Consultip 295. Si el servicio no implica cierto riesgo para nosotros no tenemos diferenciales y cualquiera lo puede hacer

Prestar un servicio conlleva incertidumbre. Buscamos que las cosas avancen de determinada manera pero lidiamos con gente y eso podría desviarnos.  Usualmente los clientes contratan lo que ellos no puede hacer solos. Si cualquiera puede hacerlo, la percepción de valor será más baja que si somos los únicos, o uno de los pocos, que podemos hacerlo. Pensándolo de nuestro lado, si hacemos lo mismo que los demás no nos diferenciaremos y somos uno más del montón. Cuando no hay diferencias en el servicio se decide por precio y eso desencadena una espiral descendente que tarde o temprano, nos traerá problemas. Como dice el dicho, el que no arriesga no gana (más). Seguimos pensando.. Todos los consultips juntos están  aquí .  Si queres leer  el anterior, podes ir  aquí .  Si queres ir al próximo podés ir   aquí .

Hay que presentarse

En muchas ocasiones no tenemos ganas de hacer lo que hay hacer. Además, tenemos buenos motivos para ello. Estamos cansados, no nos va a dar el tiempo, no tenemos todo lo necesario (datos, tiempo, energía), etc, etc. Sugiero presentarnos igual. Tomar un mínimo impulso y hacernos presentes. Puede ser que termine siendo una pérdida de tiempo alguna vez, pero en la mayoría de los casos sucede algo productivo, se produce algún avance. Seguimos pensando..

Cada vez que haces una tarea, aparece otra..

Les dejo un aprendizaje (estilo Ley de Murphy), que podríamos llamar la Ley de Productividad de Kiszkurno o algo así: Cada tarea que tachamos de nuestra lista, deja espacio para que venga otra y se sume. Buscamos optimizar nuestros tiempos. Exprimimos nuestra cabeza para tachar la mayor cantidad de tareas posible en el día, con la esperanza de empezar nuestros ratos de ocio antes (queremos volver temprano a casa, ponernos a leer algo, mirar una serie, etc..). Desgraciadamente, en mi experiencia, siempre aparecen otras cosas para hacer que nos "obligan" a posponer la entrada al ocio. Seamos conscientes de que esto ocurre y tratemos de planificar el corte . Esto es decidir de ante mano cuánto tiempo de trabajo es suficiente y luego cumplirlo. Como dice el slogan de un podcast que escuchaba , ”no se trata de hacer más, sino de hacer mejor”. Seguimos pensando..

Hay que hacer el trabajo

Hay días en los que uno pierde las prioridades. De repente nos mareamos y dejamos de distinguir qué es lo importante.  En momentos así ayuda ponerse en movimiento. Elegir una tarea de las tantas que hay y hacerla. Luego otra y otra.  En algún momento del “hacer” el sentido de lo importante vuelve y podemos elegir bien nuevamente. Seguimos pensando..