2011-07-02

Hay que aguantar al público..

Cuando uno da una presentación en público debe estar dispuesto a soportar, como mínimo, al público. :-) Sí, un ítem más para la lista de cosas que parecen obvias pero que en realidad no lo son tanto.

No se puede pretender que toda la gente asista muda y extasiada a lo que uno dice. En cualquier presentación habrá gente que nos escuchará con interés y otra que no. Y lejos de preocuparnos por el primer grupo, debemos ser cautelosos con el segundo.

A continuación menciono 4 arquetipos sobre los que conviene estar prevenido:
  1. El preguntón. Como su nombre lo indica esta persona se caracteriza por hacer preguntas fuera de tiempo (a veces sin sentido) durante gran parte de la presentación. El problema con él es que corta el ritmo y a veces exaspera tanto al auditorio como al presentador. Mi consejo aquí es marcar un límite a las preguntas ofreciendo un espacio al final de la charla para conversar.
  2. El “figureti”. Esta persona también hace preguntas pero no con el objetivo de despejar sus dudas, sino para demostrar a la audiencia y al presentador que él sabe más y que sólo esta ahí porque alguien (o algo) lo ha obligado. El problema es similar a 1 con la diferencia de que puede ser más complicado poner un límite porque esta persona en realidad no está esperando una respuesta. Mi consejo aquí es “no engancharse” en una discusión, agradecer el comentario y avanzar. Eventualmente, hacer lo mismo que en 1.
  3. El cansado. La persona en cuestión es fácil de reconocer ya que va deslizándose de la silla hacia abajo medio dormida a medida que la presentación avanza. La verdad es que más que un problema esta persona es un riesgo, porque detrás de cada cansado hay un potencial figureti o preguntón. Mi consejo, cambiar de tono durante la charla con la esperanza de que eso lo despierte.
  4. El conversador. Este arquetipo se caracteriza por conversar con otro en voz más bien alta. Dependiendo del tamaño del lugar y de la cantidad de gente este arquetipo puede generar varios problemas: distraer al presentador, contagiar a otros o exasperar a los demás. Mi consejo es darle la palabra para que pueda hacer su aporte y luego seguir.
En definitiva, como dice Nancy Duarte en Slide Ology, hay que responder a las necesidades de la audiencia.

Seguimos pensando..


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