2016-08-24

Alineamiento

Las presentaciones de Henrik Kniberg son siempre excelentes. No sólo tienen una estética increíble, sino también una claridad conceptual envidiable. En esta en particular toca un tema sobre el que vengo pensando hace tiempo, el alineamiento estratégico en una compañía.

En su presentación Henrik explica que el alineamiento estratégico es uno de esos problemas que naturalmente surgen con el crecimiento y que si no se ataca produce pérdida de energía, pérdida de motivación y desperdicio de tiempo. Ellos abordan el tema planteando una taxonomía de "apuestas de la compañía", "metas norte" e "iniciativas" y un framework llamado DIBB (data > insight > belief > bet) para documentarlas. Con estos pocos elementos logran tener "puntos de alineamiento" para que todos sus equipos puedan trabajar, aún autónomamente. Veremos cómo le va a estos muchachos con esta idea pero hasta ahora, como usuario de su producto, creo que están haciendo un muy buen trabajo.

Ahora, volviendo hacia nuestros "pagos", resulta interesante ver cuán dificultoso es, para ciertas compañías, mantener a todos "alineados". Si bien hay varios tipos problema relacionados con esto, aquí voy a destacar tres:

Los primeros son los problemas de comunicación. Algunos creen que no es necesario comunicar estas cosas. Otros creen que alcanza con hacerlo sólo una vez, para que todos lo entiendan y vivan felices -y alineados- para siempre. En realidad esto es algo que hay que hacer recurrentemente, a distintos niveles y variando el mensaje (pues no todos entienden lo mismo todas las veces, y si lo hacen, se olvidarán).

Luego están los problemas de implementación. Asumiendo que la estrategia se entiende (gran-supuesto-gran), el desafío es ayudar a que en el día a día todos y cada uno de los empleados entiendan cómo mapear esas "apuestas" de la compañía.

Por último están los problemas asociados a "dudar". Producir cambios en el rumbo estratégico es producir cambios en la cultura y las organizaciones, como cualquier "ser viviente", busca siempre volver a lo conocido. De modo que a lo largo del camino habrá situaciones en las que la organización dudará de que ese rumbo sea el correcto o dudará de sus capacidades para ir en el sentido trazado. El desafío aquí será detectar estos momentos para poder analizarlos y tomar decisiones. Algunas veces ratificando el rumbo y despejando dudas, otras haciendo ajustes.

El trabajo estratégico no termina una vez hecha la presentación que la explica. En ese punto la cosa recién empieza. La parte más difícil es convencer a todos de que ese es el rumbo y sostenerlo ante las tormentas que seguro aparecerán.

Seguimos pensando..




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