2014-08-22

El alumno que se las sabe todas

Hace años en la facultad teníamos entre los que cursaban con nosotros a un personaje al que le decíamos “casco”. El apodo tenía que ver solamente con que tenía siempre un casco de moto en la mano, aunque tal vez el susodicho cumpliera doble función: protegerlo cuando viajaba en moto y protegerlo al final de la clase de los compañeros y profesores.

Esto último que digo se debe principalmente a que este alumno entraba a las clases con un único objetivo en mente: quería mostrarle a todos los demás alumnos que ya sabía todo y que era mejor que el profesor. No importaba que los demás no estuviéramos interesados en sus conocimientos o que la clase del profesor se deteriorara en el camino. El contestaba todo, no estaba de acuerdo, preguntaba cosas a destiempo, etc. Hacía lo necesario para embarrar la cancha.

Recuerdo que había profesores que lo evadían con elegancia, otros lo ponían en ridículo sin compasión (esto es particularmente fácil en ciertas materias duras), otros sufrían y algunos hasta terminaban peleándose. Nosotros, testigos involuntarios, al principio no lo podíamos creer pero luego empezamos a cortarlo de la forma que pudiéramos. Era realmente molesto pues la clase se aprovechaba mucho menos. Los que accidentalmente íbamos a la clase para escuchar al profesor porque no sabíamos del tema, nos sentíamos en la obligación de actuar.

Años después, y ya definitivamente del lado de los profesores, encontré una versión peor del alumno_que_se_las_sabe_todas y es la del alumno_consultor_que_se_las_sabe_todas (alumno_consultor para abreviar). Este alumno tiene un comportamiento similar al anterior aunque intenta sustentar su credibilidad amparado en su trabajo como consultor (obviamente que cuanto más arriba en el ranking está la consultora en la que trabaja, más grande es el ego del susodicho). El punto fuerte de esta especie es que por trabajar en ese tipo de entornos habla de manera convincente y muchas veces genera cierta credibilidad aparente entre sus compañeros.

Por suerte, me cuento entre los profesores gambeteadores que evaden y no se enojan pero muchas veces no puedo evitar sufrir. Ver a los compañeros enojarse, resoplar, refunfuñar y debatirse entre frenarlo o no, es conmovedor. Sufro también por la clase que pierde calidad inevitablemente. Y por último sufro también por él.

Debido a esto he decidido escribirle estas palabras:

Estimado alumno-consultor,

Aún en el supuesto caso en que efectivamente usted sepa más que el profesor que está en el frente la mejor estrategia a seguir es callarse. Es, como diría cierta gente, una estrategia dominante y voy a darle cuatro argumentos que apoyan mi afirmación:

  • Primero, en esta era de la híper conectividad seguramente usted tendrá WIFI en clase y podría invertir mejor su tiempo haciendo otra cosa en la computadora, en lugar de preguntar, discutir o murmurar con alguien que no sabe del tema [1].
  • Segundo, usted debería contemplar la remota posibilidad de estar equivocado. Tal vez usted no sabe tanto como el profesor y exponerse a que el resto de la clase lo sepa es, en mi humilde opinión, malo para su marca personal.
  • Tercero, apelo a su sentido de la solidaridad. Usted sabe pero otros no, deje a los demás escuchar. Tal vez aprendan y algún día sean dignos como usted.
  • Cuarto, en lugar de castigar al profesor por su ignorancia en público, y apelando a su grandeza, ¿no sería mejor esperar al momento de completar la encuesta y darle con un caño allí?

Espero pueda tomar en consideración mis palabras, reflexionar sobre ellas y hacer un bien a los demás habitantes del aula.

Atte. “un profe cualquiera”.

Seguimos pensando..

[1] Hago notar que estoy asumiendo en este caso que, como usted se las sabe todas, seguramente tendrá la computadora a mano. Sería raro no ir preparado a una clase, dada su condición.

4 comentarios:

  1. Cuando cursaba siempre aparecía algún compañero con esas características. Ya me acostumbré tanto a este tipo de "personajes", que casi podría considerarlo un "rol necesario" dentro de una clase. Incluso, a veces hasta se extraña un poco cuando nadie toma ese rol.

    Mi sensación ante este tipo de personas es de pena, lástima, etc. Las relaciono fuertemente con el complejo de superioridad, donde las personas con inseguridad personal tienen la necesidad de demostrar efusivamente en lo que son (o creen que son) buenos y se destacan.

    Me parece bien que haya alumnos que tengan mucha confianza en sí mismos y en su trabajo, considero valioso que hagan aportes en la clase, aún si eso significa discernir de la opinión del profesor. Pero siempre y cuando los comentarios sean para sumar, no cuando son peyorativos, para alimentar su ego, etc.
    Por otro lado este tipo de alumno debe saber ubicarse dentro del contexto de una clase; no importa cuanto sepa (o crea saber), el profesor es otro y hay que respetarlo.

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    1. Gracias Andrés por tu comentario!!

      Seguimos pensando..

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  2. En este caso, antes de tomar partido por uno u otro, necesito saber algo: el profesor toma lista?. Si es así, se merece el alumno-consultor-talibán, capaz de mostrar que se las sabe todas, de inmolarse en nombre de su propio ego, un ser capaz de tirar por la borda no ya su reputación profesional sino sus vínculos sociales con sus compañeros, alguien capaz de complicarse la vida solo para joder a alguien. Todo eso y más se merece el que toma lista.

    Ahora, si el profesor no toma lista, el pibe es un ganso.

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    1. Carlos,
      gracias por tu comentario. Esto era en un posgrado.. no sé si me explico. En grado nunca se toma lista :-)

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